Esta es 'No Kings', mi interpretación del símbolo del movimiento No King. Inspirada en un despertar democrático global y en la creciente resistencia al autoritarismo, no apunta a coronas ni a países — apunta al poder sin control en cualquiera de sus formas. Monarca, presidente, CEO, hombre fuerte, jefe de partido: ningún título tiene gloria aquí. El poder pertenece al pueblo. Y quienes lo sirven jamás deben olvidarlo.
Mi 'o' es el ya icónico corazón abierto, y amplío la definición a no kings, con una 's', porque en esta época ninguna persona debería concentrar todo el poder, independientemente del país o la entidad que gobierne. Los reyes de hoy son más ceremoniales que otra cosa, pero que nadie se engañe: también hay personas que no se llaman reyes pero que acumulan todo el poder — y esas deberían haber prestado atención.